ALGO DE ALDO Y GLÓTICA MÍA
a Zulema Rotili
Yo estuve ahí pero no vi las patas en la fuente -me dijo-. Pero ahí estuve. Fugaz se iba en la diatriba del dolor injurioso y violento. Diávolo, diábolo, diantre diamantado. Yo estuve ahí, me dijo. Joven, desprolijo, pero joven, desordenado pero joven, cuando ahí estuvo. Y no había Dios, y no hay, y no habrá. Un ángel malo, puede ser que hubiese. Pero no un Dios, mas sus reses, quizás. Yo no era un eral, pero era joven y ahí estaba. La gleba y yo, siempre. Siervo de la tierra sí, aterronado sí, simiente y seminal sí, pero nunca vendido ni vencido en la mente donde todo se gloria según se glosa. Yo estuve ahí pero no vi las patas en la fuente.