CAN POETRY SURVIVE
No conocen mis ríos. El mar decora el ocio, la postal de la tarde en el silencio que mi idioma ofende. Una mujer negra me mira. Su etnia y la mía se funden en un mismo impasse callejón o salida que se encuentra en las mismas heridas. Virgo subió al cielo en la Edad de Hierro y allí se hizo parte de las constelaciones. Como un canto amebeo se pierde en la humanidad del silencio. Pero ya descenderá para instaurar la justicia en la Áurea Edad. Siglos de un sueño de Virgilio despiertan en la trampa semántica de las palabras: primer mundo, segundo, tercero, modernidad, muerte, guerra preventiva para salvar la vida de unos pocos, y prohibido fumar porque hay cierta paz en el humo. Cualquier paz es letal, peligrosa Y fumamos, ella y yo. No hermanas -que es sólo una fácil y sencilla consanguinidad-. Dos herejes, profanas, violando el templo del odio.