HUMANA MÁS QUE HUMANA
(de Nietzsche para mí)a mis hijos Santiago y Mariano, y
a las mujeres que ellos aman,
Verónica y JimenaYo que trepé hasta la breva. Que abrevé en el almíbar la gota de ámbar de su dulzura. Y no dudé a sabiendas que me equivocaba, no dudé que me ataba a lo que más firmemente ata. Yo que supe qué cuerda arrebata y me arrebaté el movimiento del ser que era bajo la higuera recogida en un salmo: El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. En lugares de delicados pastos me hará... Y no me hizo o sí. Y este aquí -este en casa- es todo lo que hasta entonces había amado. El lugar donde amaba y oraba. Pero me desasí en un impromptu del deber debido y pagado en el sentido que le quieran dar. E improvisé mi propia música, no para hacerme libre sino para liberarlos de mí. Porque es verdad: lo que se apresa debe expiar la peligrosa excitación de su orgullo, destruye lo que atrae. Trata de no herir pero hiere ese vidrio exiliado en el trozo, en el quebrado extrañamiento del filo aguzado por el afán de ya no ser una integridad grata en la cosa que era. Un vaso de Cristal, un espejo que reflejaba todo. La soledad esa temible diosa mater saeva cupidinum, que rodea y envuelve... Pero ¿Quién sabe hoy qué es la soledad?