JAMÁS SUBIRÉ MÁS ALTO
¡Blasfemas!, le respondió Teócrito al joven poeta que sólo había escrito un idilio, y temía, sobre el primer peldaño de la poesía, no poder alcanzar el último. Yo le diría lo mismo porque no creo en la escala, salvo que tuviese peldaños dispuestos para descender a la tierra. Semejante a la raíz de la higuera que se hunde y se aferra a su busca: pequeñas hojas de té, de profundas cenizas de cenizas Ese es el privilegio del poeta que no gozan los jueces aunque acepten o repudien. Y a veces tienen razón, porque como decía Flaubert: El poder es esencialmente estúpido