OCTOPUS, 1, 2, 3.

a Carmencita Fernández y Carmen Sleiman

            I

Como orfeos  despedazados
por mirar hacia atrás
en el averno del amor, en el  infierno
donde se pierden los ojos
en la faz
de lo amado. Octopus:
visiones de la visión, 
percepciones
que profetizan, diagnósticos
que determinan
las fases de la luna, el devenir de
las estaciones
de tus ojos: el miedo
a la ceguera, el despojo
de la vanidad. De ciertos
narcisismos perdidos
en la carencia de los ojos. Y
la lente de la sola memoria
en la noria
de la mente. El engranaje
de la noria, el rosario
de baldíos baldes
bajando
al infierno del pozo. Y nunca más
poder verte sólo
por mirar hacia atrás
para mirarme 
en tu faz.

            II

Mi amiga me trae estas hojas.
Ella trajina miradas hasta el iris, pupilas
como hojas en el otoño. No
retoños de hojas, brotes de hojas, sino
como secas, caídas muecas de hojas
arrastradas por el viento de este papel. Y el
invierno desnudo de esos ojos. La
perennidad de algunos ojos
detrás de las gafas, del
cristal  falaz
de las gafas. Y  “La vida es un mensaje
garabateado en la oscuridad”

(Anónimo)