Adiós a IngridLas cosas que sucedían a la vez: en la pantalla ella reía sacándose los guantes. Yo jadeaba en la oscuridad, fantaseando con intimas imágenes mientras llovía en la calle y era en marzo de 1938. Todo eso cabe ahora en una cucharita de té bien mezclado al cáncer que la mató cuarenta años después, cuando lo supe sin ninguna emoción particular mientras me afeitaba escuchando la radio y muchas cosas habían muerto fatigadas y a la vez.