Certezas matinalesDominados cuando tu mano espiritual se abandona a la realidad inexplicada los pulidos objetos sobre la mesa no plantean ningún enigma. Estar allí es lo más feliz que puede sucederles. Mi respiración que había amanecido tan difícil entra en la fresca pulsación de la mañana. El mundo podría olvidar desde ahora su jadeo nocturno, sus reiterados sueños negativos si comenzara de nuevo con la misma certeza de mi mano alzando esta taza de café.