Final de época
He llevado oscuramente en el bolsillo
un pequeño proyecto de muerte personal
en un país humillado. Los nervios principales
se inclinan hacia la mesa y mi cobarde cabeza cae
a la penumbra de la vida interior. La historia
tira de las piernas y finalmente me expulsa
a puntapiés del planeta, acompañado
de otros cadáveres
igualmente insufribles e hinchados
de informaciones falsas. Qué vergüenza
en la voluntad de lo viviente. Otros optaron
hasta la aniquilación
por indefensas verdades y otros por el dormitorio.
Acorralado por todas las incertidumbres
nada quedó resuelto. En mi bolsillo resta
una sola y fatigada desesperación.