Herederos
La experiencia natural de la muchacha
anudando a ciegas su cabello
en rápida ondulación: en el umbral
de la fiesta cuya música se moverá
entre vestidos felices y ardientes mentiras
en cuartos iluminados, allí
donde hasta la traición es devorada
por el deseo. Sin embargo
¿qué especie de crueldad
hay en esas vísperas del deleite?
Con dudosa convicción, a las puertas de la noche
deposito mis anteojos en la mesa. A lo lejos
va a comenzar la danza. Ellos se entregan
a todo lo que yo no soy,
hasta el día en que hereden
el deshonor de la época
y mi máscara histriónica y su oscuridad.
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