A LA MEMORIA DE RAÚL GUSTAVO AGUIRRE
Estoy de este lado no sé cómo llegar a tu muerte enamorarte los ojos prenderle fuego a tus palabras. En tu voz veo barcos calcinándose de neblinas y un rumor de sirenas enlutando las anclas que buscan una pregunta en las costillas del océano. Tu oficio es un naufragio, la claridad exánime del que no responde. Bebe has visto la luna rigiendo el leprosario baila el cielo vacía su blanca taza sobre el Hades sueña una canción es una trampa canta una sinfonía enloquece en tus manos muere pues es necesario renacer donde el corazón yace. El silencio ruge una plegaria y el alba abre su resplandeciente página sobre la momia de un tiempo que no existió y sin embargo hemos vivido.