A LA POESÍASé dónde podría encontrarte aunque enmudezcas y no tengas sitio y ni siquiera existas. Al borde de ti misma atenta a la oración del alma encuentras en lo inútil el infinito y en la muerte un cambio de aliento. El cielo es tu abismo, un ya-no-más que convierte a los amantes en piedras. ¡Medusa, por ti declino el oro!