ABRAHAMMago de los juegos eternos, enséñame el camino a casa pues deseo hacer el amor, delirar con el vino y soñar en los atardeceres. No para mí este mundo inmortal y silencioso, no para mí las redes inmortales que tejen otros. El fruto pende henchido de la rama, la primavera borda el cielo y una semilla me habita.