GROUCHO
a Groucho Marx
En cualquier momento el veterinario que se hace pasar por dentista
curará a la señora gorda de su dolor de muelas 
y una manada de autos entrará en el hipódromo
con bellas mujeres flotando en el aire
y un grito de orangután con sordina.
En Casablanca
un loco convencido de sí mismo
maneja un avión
con la certeza que estrellarse es lo más lindo del mundo
mientras un habano se hace pasar por empresario de teatro
y monta en un cuarto de hotel
un asilo para cobradores de seguro.
A todo esto,
el flamenco ya se comienza a bailar en Yugoslavia
y los cañones disparan salvas de nardos.

Camino por las calles de cualquier ciudad
junto a vos, Groucho.
Vamos pateando latas vacías
por detrás de las fábricas,
de los desperdicios;
y sé que tus mandíbulas se aprietan tanto como las mías.
Conozco más allá de todo ideal
tu desesperación.
Me doy cuenta que falta la gorda en el sillón del dentista.