LECTURA DE LA BIBLIABusco en las letras doradas la zarza ardiente, el carro de fuego, la ballena templo. Me desnudo en el tiempo de las plegarias blancas: las llamas del candelabro aún están ardiendo. Desentierro sonidos furiosos, cavo un cielo en la oración , descubro el cántaro. No hay lugar para el olvido en el principio de todos los cantos.