LEONARDO Y LA ÚLTIMA CENA
Por encargo de Ludovico el moro deletreé durante tres años la Última Cena. No cometí ningún error, fue mi voluntad que Cristo y sus apóstoles se fueran desintegrando con el tiempo. Cuando la cena sea nuevamente servida otro Ludovico me encargará rehacerla hasta que el vino vuelva a escasear. Confío en la eterna sed del hombre.