SARA Esas ramas son tus manos acariciando el cielo después de cada tormenta. Y esos dedos son llamas encendiendo una noche en la penumbra blanca de tu ocaso.
SARA
Esas ramas son tus manos acariciando el cielo después de cada tormenta. Y esos dedos son llamas encendiendo una noche en la penumbra blanca de tu ocaso.