¿ACASO EL MAR NO ES COMO EL AMOR? Sosiega la presencia esencial de Beethoven en el Triple Concierto y todo cuanto luce en la nocturnidad de la ribera entre el malecón y los edificios bien lo hubiera exaltado Virgilio pero ocurre que la luna es un punto de inflexión apenas. El mar quiebra los haces en espesa zarabanda. Llamando y rugiendo. Llamando. Gimiendo. Quedándose a oscuras por el azaroso paso de una nube.