¿ACASO EL MAR NO ES COMO EL AMOR?
     
     
Sosiega la presencia esencial
de Beethoven
en el Triple Concierto
y todo cuanto luce
en la nocturnidad de la ribera
entre el malecón y los edificios
bien lo hubiera exaltado
Virgilio
        pero ocurre
que la luna es un punto de inflexión
                                                     apenas.
El mar
       quiebra los haces
       en espesa zarabanda.
Llamando y rugiendo.
Llamando.
Gimiendo.
Quedándose a oscuras
por el azaroso paso
de una nube.