¿HABRÁ UN REGRESO?
a Gloria de Bertero
Fuimos alguna vez
				                     	Uno
	                       		en la Unidad.
La perfección de lo absoluto.
Vuelo.
Completud.
Extensión sin bordes en vibración constante.
Todo en todo
		                	lo que es
		                	y existe.
Somos aquí
	              	uno
	              	renqueando en la porción.
Voz escindida.
Lupanar.
Ahogo.
Sacudón de angustia que la brisa
					   	                                  		    arquea
en la imperfecta cavidad 
del límite. 
Uno por fuera 
		            	   de lo total 
		            	   y lo absoluto. 
La libertad apenas se percibe 
en su contorno vagaroso. 
Brote sumergido en el andar cansado, 
los hombros agobiados de ser sirvientes 
y a la vez tiranos 
de nosotros mismos. 
Uno 
       en la parte cenagosa, 
       en la individualidad encadenada. 
Enteramente confundidos.