¿HABRÁ UN REGRESO?
Fuimos alguna vez
Uno
en la Unidad.
La perfección de lo absoluto.
Vuelo.
Completud.
Extensión sin bordes en vibración constante.
Todo en todo
lo que es
y existe.
Somos aquí
uno
renqueando en la porción.
Voz escindida.
Lupanar.
Ahogo.
Sacudón de angustia que la brisa
arquea
en la imperfecta cavidad
del límite.
Uno por fuera
de lo total
y lo absoluto.
La libertad apenas se percibe
en su contorno vagaroso.
Brote sumergido en el andar cansado,
los hombros agobiados de ser sirvientes
y a la vez tiranos
de nosotros mismos.
Uno
en la parte cenagosa,
en la individualidad encadenada.
Enteramente confundidos.
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