LOS REDOBLANTES DEL MURO Fabrizio absorto sobre el borde del desborde atiza la bruma del delirio la boca floja aspira lodo cieno de un pozo un fondo abierto muy abierto. Se extiende con el núcleo de la noche aquí ahí renacen hojas rojas aquí ahí se agrupan y lo asfixian. Lo aplana el muro creciendo en su cabeza redobla abate con alas gigantescas. Y allá en el fin es célula inicial.