Sin concesión alguna, con limpieza expresiva, dueña de una imaginería envidiable y una síntesis esencial, Ketty Alejandrina Lis, la autora de "Imaginaciones" (1987) reafirma en CARTAS PARA ADRIANA, su indudable condición poética.

Sin querer calificar ni teorizar sobre este libro, cosa difícil y por demás comprometida, me atrevo a afirmar que, ante tantas obras forzadas y sin sentido que nos inquietan desde los estantes de las librerías, textos que siguen los cánones de la moda, la superficialidad y el conformismo, CARTAS PARA ADRIANA nada tiene que ver con la mezquindad de esa postura. Sus poemas, sin duda, responden a motivaciones interiores, en una actitud indagadora frente al mundo, en una toma de conciencia sobre la condición humana: "Pulir el tacto / en el contacto / con la persona amada. / Dar paso con resignación / a la resignación . / Y así sobrellevar / la trágica belleza / de la condición humana. "Y perfilan, junto a los poemas de su libro anterior, un estilo propio, que los sitúa junto a la actual Poesía Argentina, con mayúscula. "Hemos padecido demasiado / con el desamparo / de los símbolos. / Los matices y los ritmos continúan / aunque ahogan / de vacíos. / El desaliento taladra el espíritu de la poeta: "El corazón / es una durísima coraza / y en la cabeza sobrenada / la nada / sobre un camalote a la deriva. "

Poesía que oscila entre lo concreto y lo inmaterial: "Espejo de mano / arrojado al piso. / El Yo. / Qué inermes / estamos. Confrontando experiencias exteriores que irrumpen finalmente en su propia individualidad. "Abandono / el tesoro intransferible / de mi cuerpo. / Uso el ardid / y todo inútil. / Sigo / sin conocer mi esencia." Entonces, desde su adentro, estalla hacia todas direcciones en la búsqueda obstinada de su identidad: "He estado ausente tanto tiempo / del entorno semántico / del otro. "Para luego terminar fundiéndose con un todo. "Ella era en mí/ y yo en mi y en ella / mitad de una simbiosis / entre impaciente / y necesaria. "Por eso / la tarde en que el tordo negro-azul / aquél / se fue / nos fuimos ambas.

Los versos de CARTAS PARA ADRIANA son contemporáneos de este siglo atormentado por la droga y la informática donde el hombre, en una cacería interminable, termina atrapándose, por ello fluyen angustiados, al tiempo que se indagan a sí mismos: "¿Habrá un regreso?" "Fuimos alguna vez / Uno / en la Unidad. / La perfección de lo absoluto. "De pronto, golpeados por la realidad", "los hombros agobiados de ser sirvientes / y a la vez tiranos / de nosotros mismos. / Uno / en la parte cenagosa, / en la individualidad encadenada / Enteramente confundidos. "

Sometidos a la búsqueda continua que nos lleva al redescubrimiento de La Belleza y de su propia belleza, conducidos finalmente por esa música sagrada que nutre a La Poesía hacia el espacio donde los vientos cambian y dejan entrever que aún algo es posible: "El túnel / se mostró / esfumándose / para que pueda contar / que los mundos de luz / existen."

Elena Cabrejas