UN SUEÑO PARECIDO AL TUYO
         
         
El perfil del caminante se perdía
en un ritmo 
                 quejumbroso.
El arritmo, más bien.
Y yo 
       ahí, 
en un extremo del extremo
interrogada 
                 así, 
sin pies ni manos 
                         los ojos
                         turbios.
Desde la otra orilla
algunas respuestas de mirada
                                            esquiva
me mostraban el comienzo
y se volvían.