UN SUEÑO PARECIDO AL TUYO El perfil del caminante se perdía en un ritmo quejumbroso. El arritmo, más bien. Y yo ahí, en un extremo del extremo interrogada así, sin pies ni manos los ojos turbios. Desde la otra orilla algunas respuestas de mirada esquiva me mostraban el comienzo y se volvían.