27 DE JUNIO DE 1906, 2 p.m. (1908)
Cuando lo llevaron los cristianos a colgar 
al inocente muchacho de diecisiete años, 
su madre que allí cerca de la horca 
se arrastraba y se golpeaba en el suelo 
bajo el sol feroz de mediodía, 
ya daba alaridos, y aullaba como lobo, como fiera, 
o ya extenuada la mártir se lamentaba: 
"Diecisiete años sólo me viviste, hijo mío".
Y cuando lo subieron por la escala de la horca 
y le pasaron la cuerda y lo colgaron, 
y pendía lastimosamente en el vacío 
con los espasmos de su negra agonía 
su cuerpo adolescente bellamente formado,
la madre mártir se arrastraba por el suelo 
y no se lamentaba ya por los años ahora: 
"Diecisiete días solamente, gemía, 
diecisiete días solamente te gocé, hijo mío".