A LA ENTRADA DEL CAFÉ 
Algo que dijeron al lado mío 
dirigió mi atención a la entrada del café. 
Y vi el hermoso cuerpo que parecía 
como si el Amor lo hubiese forjado con su más consumada experiencia 
plasmando sus armoniosas formas con alegría, 
elevando esculturalmente la estatura; 
plasmando con emoción el rostro 
y dejando a través del tacto de sus manos
un sentimiento en la frente, en los ojos, y en los labios.