CANDELABRO
En una pieza vacía y pequeña, sólo cuatro paredes, 
y cubiertas por telas íntegramente verdes, 
está encendido un hermoso candelabro y arde: 
y en cada llama suya se abrasa 
una pasión lasciva, un impulso lascivo. 

En la pequeña pieza, que brilla iluminada 
por el fuego vigoroso del candelabro, 
no es en absoluto usual esta luz que brota. 
Para cuerpos sin audacia no está hecha 
la voluptuosidad de este calor.