FAVOR DE ALEJANDRO BALAS
Ah, no me molesto porque se me dañó una rueda 
del carruaje, y porque he perdido una victoria ridícula. 
Con los buenos vinos, y entre las bellas rosas 
voy a pasar la noche. Antioquía me pertenece. 
Soy el mancebo más glorificado, 
soy yo la debilidad de Balas, el adorado. 
Mañana, ya verás, dirán que la carrera no fue correcta. 
(Pero si yo fuera menos fino, y si lo hubiera ordenado en secreto  
los aduladores declararían primero a mi carro cojo).