FRENTE DE LA CASA
Ayer mientras paseaba por un barrio 
apartado, pasé por frente de la casa 
donde solía entrar cuando era joven. 
Allí el Amor mi cuerpo había dominado 
con su poder maravilloso. 
 
                                    Y ayer 
cuando pasé por la vieja calle, 
se embellecieron al punto por el encantamiento del amor 
los negocios, las aceras, las piedras, 
y murallas, y balcones, y ventanas: 
nada feo quedó allí. 

Y mientras estaba detenido, y contemplaba la puerta, 
y permanecía detenido, y me tardaba allí delante de la casa, 
de todo mi ser brotaba 
la guardada emoción del placer.