LA MESA DEL LADOApenas tendría veintidós años. Y sin embargo estoy seguro, que, hace casi esos años, este mismo cuerpo lo gocé. No es en absoluto una exaltación del erotismo. Y sólo poco rato antes entré al casino: no he tenido tiempo para beber mucho. El mismo cuerpo yo lo gocé. Y si no recuerdo dónde -un olvido mío no importa. Ah mira, ahora que se sentó en la mesa del lado, conozco cada movimiento que hace -y por debajo de la ropa desnudos los miembros amados vuelvo a ver.