RECUERDA, CUERPO...
Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado, 
no sólo los lechos en que te acostaste, 
sino también aquellos deseos que por ti 
brillaban en los ojos manifiestamente, 
y temblaban en la voz -y algún 
obstáculo casual los hizo vanos. 
Ahora que todo ya está en el pasado, 
parece casi como si a los deseos 
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban; 
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.