TERMINADO
En medio del temor y las sospechas, 
con espíritu agitado y ojos de pavor, 
nos consumimos y planeamos cómo hacer
para evitar el seguro 
peligro que así terriblemente nos amenaza. 
Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino: 
falsos eran los mensajes (o no los escuchamos, o no los entendimos bien). Otra catástrofe, que no la imaginábamos, 
repentina, violenta cae sobre nosotros
y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.