Meditación
Invoco a las almas cautivas,
voces anónimas que me dieron la vida.
Celebraban el agua en cántaros piadosos,
la luna sostenida por el rezo
de las parturientas,
el cielo cóncavo, los elfos.
Hubo leyendas de pastores, de hambrunas,
batallas de palo y piedra.
Sólo con ellos puedo amar
los frutos perdurables de los antepasados.