Pazo
Avanzo en la luz del verano.
Entreví el tiempo en gárgolas,
en una barca de piedra, anclada.
Y en secuoyas y en fuentes y en huertos.
El céfiro inquieta la memoria
en la avenida de castaños viejos,
en el devagar impaciente
entre jardines y bestias heráldicas.
Todo es ocio señorial, barroco.
Crece el milagro en el pazo de Oca.
Esplendente, sereno.