Robinson
Hemos celebrado los trenes y los barcos.
La lluvia, el hechizo de la poesía,
las grandes desventuras,
los romances fulmíneos.
El recuerdo de la pasión,
el jubiloso fluir de la belleza,
la ofrenda pagana del asombro.
Y sin embargo
en el fondo la angustia,
una tristeza prisionera del alma.