Subversivo
Me alimento de pequeñas cosas.
Miro las estrellas, los perros de una plaza,
las fotografías de un álbum familiar.
Evoco el perfil de una mujer amada,
el cotidiano afecto de los hijos,
la amistad de unos pobres poetas.
La soledad del corazón me protege
de la imbecilidad y la malicie.