Si un hombre escucha por la mañana el camino correcto,
puede morir por la tarde sin arrepentimiento
ConfucioCeguera
Cuando llegamos al borde del precipicio debía empujar a Harry, el ciego y cumplir de una vez y para siempre con su pedido. Él estaba harto de la indiferencia del mundo de la burla de la gente de vivir como un mendigo. De que el único que leyera sus poemas fuera yo. Lo abracé, le dije que entendía perfectamente lo miré a los ojos le puse este poema en el bolsillo y me arrojé.Andrés Bohoslavsky
1960 - 2004