Desocupado Cuando me echan del trabajo abro los brazos en la puerta de la fábrica y grito: "¿Señor, porqué me has abandonado?" Pero el suelo no se abre.
Desocupado
Cuando me echan del trabajo abro los brazos en la puerta de la fábrica y grito: "¿Señor, porqué me has abandonado?" Pero el suelo no se abre.