La Balada de la Bahía de los Tres Picos

a Paddy, que me ayuda sin saberlo
a mi amigo Robert Gurney, que cree en mí
a Dylan Thomas, mi recuerdo intacto

No sé porqué Dylan me empujó,
supongo que fue una broma
de esas que él sabía hacer.

Es poco lo que recuerdo, de aquella noche
salvo mi caída al mar
la ropa mojada
los cigarrillos flotando entre las algas

el rumor de las olas
el fuego improvisado entre las rocas
y la vieja petaca, corriendo
entre los dedos.

Quisiera volver a esos días
donde devorábamos eternidad
donde el sueño de vivir
no nos había aniquilado

donde yo era feliz,
aún flotando ahogado en el mar.