Milena
a Milena y sus ojos
Cuando cruzo la puerta del infierno pienso en los ojos silenciosos de Milena y en su dulce abrazo que retiene mi cuerpo frágil devorado por la boca del abismo y en la eterna caída hacia el fondo sus ojos no dejan de mirarme pero esta vez, no callan se acercan y me dicen que no caiga que el sueño de caer no es mío sino de otro. Milena este poema es para vos para tus ojos tan callados.