ELEGÍA DE GRÜNINGEN

En memoria de Friedrich von Hardenberg

Bosques de Renania hace mucho tiempo inmóviles dentro 
     de mí
Y que ahora vienen otra vez como de un cuerno de caza 
Blasones y árboles genealógicos que a los doce años 
     involuntariamente descubrí
Es war der erste einzige Traum
                                             mi Söfchen a ti me refiero 
Como si te viera aún paseando bajo las arboledas
O alzando alguna vez con cuidado en la luz
Un fragmento de roca azul surcado de estrías, 
          cuando
Irisadas todas las horas del año comienzan a girar
Con un zumbido alrededor de tu cabeza (Mis ojos 
Clavados incesantemente en el punto luminoso del centro) 
Tal como si sucediera nuevamente hoy y fuera
El diecinueve de marzo de mil setecientos noventa y siete

Esa es la primera audacia. y la segunda: desclavarte de los 
          números de la noche

9: a caballo llega el que adormecerá al ángel en tu pecho 
10: con miríadas de campanillas lilas la enredadera cubre 
          puertas y ventanas
11: pesado, hundido el cielo más abajo de las chimeneas 
12: tu lecho se inclina hacia un lado
13: hace su tercera ola el destino
14: y sin ti, la primavera impulsa sus frutos bajo la tierra 
15: ¡cómo se dan caza las aguas debajo de la hierba!
16: ¡escucha, escucha belleza! ¡Mira, mira todavía algo!
17: a través de la hendija de tu alma se ve ahora más 
     hermosa la tumba
18: ya está llegando de todas partes el más negro y más 
     potente viento de los cabellos de Isis
19: tan grande el cielo y tan pequeña la tierra para dos 
          seres solamente

Los pequeños y dorados niños volátiles de tu respiración 
     todavía
Van y vienen sobre la piedra y de noche juegan a la luna 
Pero él como un escultor de sonidos compone música 
          desde lejanas constelaciones
Noche y día trabaja. y qué do oscuro qué sol violáceo 
     ascienden
Por el aire. Pues hasta las rocas más sagradas veneran 
          ese llanto
Y los árboles más pájaros confiesan sílabas de belleza 
Inexplicable. Que el amor no es eso que conocemos ni 
     tampoco lo que sostienen los magos
Sino una segunda vida invulnerable a los siglos

Ven primavera. Ya que eres cómplice. Mira:

¡Qué verde profundo cubre ahora sus hombros
Y cómo él la mira! Cómo un resplandor violeta, después 
     de haber luchado

Para salir a través de los jardines, los arrebata un poco 
          más arriba del suelo
A mediados de mayo eso quisieron los dioses
Y algo más que ignoro. Pero si desventurado fue el curso. 
          de las cosas
Desde entonces, la lección es magistral. Pues
Desde que apenas a los doce años os conocí quedasteis 
     convertidos para mí
En bosques de Renania ríos de los valles carruajes jinetes 
     patios con fuentes y frontispicios

La primera página cotidiana más allá de la muerte