Comentarios sobre Esperan la mañana verde

       Con mínimos trazos descriptivos que van amalgamando reminiscencias e inesperadas revelaciones, estos poemas en prosa de María Rosa Lojo logran situar dentro de un círculo mágicamente iluminado los repetidos sucesos del acontecer cotidiano.
      
      Hechos incomprensibles, transmutaciones prodigiosas que parecen surgir de tiempos remotos o de ocultas vertientes de la memoria, establecen de pronto sutiles ramificaciones entre las experiencias concretas y la irradiación de la fantasía.

      Los hábitos ancestrales de la herencia familiar marcan inevitablemente un camino a seguir, fijan ritos domésticos –hilar, tejer, coser, bordar- que esconden signos extraños detrás de su aparente monotonía: “Noche tras noche se construye en la casa un andamiaje silencioso. Los habitantes dejan sus ropas de vivir y su torpe calzado de recorrer ciudades que no miran. Rodean las paredes con sábanas tejidas por la hilandera de un cuento interrumpido y se cuelgan de los bordes, llameantes como cabezas
de dragones.”

      En esa alternativa de circunstancias inocentes que por momentos se confunden con lo diabólico, cánticos indescifrables reiteran presagios nefastos y alegrías sorpresivas. Bajo la superficie de la tierra asoman alguna vez raros paisajes de abigarrada trama: “En una de las líneas de tu mano hay un puente que desemboca en el mar; en otra, una balaustrada trunca que se abre en el jardín hacia ninguna parte...” (p. 36), “Bajo las aguas más grandes de esta tierra hay una ciudad. No es una ciudad encantada ni sus habitantes conocen la eterna dicha. Trabajan en oficios silenciosos y se calzan los pies con botas mullidas que recuerdan la seda. Son pálidos y húmedos y evitan mirarse en los espejos porque sus ojos tienen el don de transparencia.” (p. 44)

      Entre los vaivenes de esa atmósfera ambigua abre la poesía de María Rosa Lojo perspectivas distantes y cautelosas. Convoca recuerdos y premoniciones, desde “una voz anterior a la palabra”, y busca descubrir con lúcida mirada las incesantes variaciones de un mundo que regresa siempre a sus orígenes.

Nélida Salvador
Editor Exposición Feria Internacional El libro – Del Autor al Lector
Argentina, 1984

      “Estos textos tienen un tono, una cualidad propiamente poética totalmente notable, pues bien se trata, pese a la forma en prosa, de admirables poemas. Usted se sitúa de entrada fuera del post-romanticismo que reina aún en la poesía corriente hispanoamericana. Poesía sin respuesta, discreta, en el lugar donde el poema encuentra de inmediato su intensidad, su misteriosa densidad. Usted va a lo esencial y el dominio de la lengua no impide de ningún modo -al contrario- una sensibilidad muy pura, como cristalina. Estos textos están despojados por completo de las chafalonías de toda estrategia poética y viven de señalar lo indecible, fuera de toda imaginería fácil y caduca.”

Fernando Verhesen
Director del Centro Internacional de Estudios Poéticos
Bruselas
(De una carta a la autora)

  
  
Publicado inicialmente en
http://www.mariarosalojo.com.ar