Cruceiro

      Nadie sabe qué hay a la vuelta del cruceiro, bajo la luna seca. Los que toman camino contra la cruz de piedra traen las caras cambiadas cuando el día despunta y la montaña se sacude el polvillo de esa luz quebradiza. Ya no parecen lo que son, sino acaso los que fueron o los que serán, ni su gozo ni su tristeza corresponden a sus vidas y ni siquiera la ropa se les ajusta al cuerpo. Les falta o les sobra, como las mangas de los espantapájaros.

      Pero la gente respeta a estos inadecuados que la locura parece tocar apenas con la punta de un dedo. Se dice que han burlado la cárcel de su destino y que la muerte no los encontrará cuando los busque, confundida por los poderes mágicos de un Hombre asesinado en un país del Oriente.