Estatuas
En Burgos o en Praga las estatuas de los héroes desaparecidos bordean los puentes. La noche agrava la sombra del río que corre bajo la gloria, e ilumina las figuras con luces que fingen un recuerdo perenne.
Todos los años alguien se ata al cuello la carga del amor o del dinero y se arroja a las aguas, a escasos metros del Cid o del Rey Carlos. Todos los años los viajeros miran con curiosidad e indiferencia las efigies sedentes antes de pasar al otro lado del puente y de la vida, y olvidarlas.