Maquillaje

      Ella se dibuja los ojos con líneas oblicuas y flexibles para que esquiven la saña de los inquisidores y resistan las indagaciones inconvenientes. Ella se ensombrece los párpados con una tierra de seda para que tapen y resguarden, para que protejan y acaricien a la niña sentada frente a la luz que denuncia los males de los hombres y las disoluciones de la muerte.

      Ella se unta los pómulos con una crema suave para que no los quemen las lágrimas del duelo, se empolva las mejillas para que no las dañen los rayos de las fotografías y el hueco luminoso de los ausentes.

      Ella se mira al espejo cuando todo ha terminado y a través del espejo mira al hombre que ama porque sus ojos ven más allá de las copias y se abren en la verdad del tacto y en las insurrecciones de la noche que vuelve.