Órdenes

      Todas las noches la mujer recibe un sobre donde están escritas las órdenes del sueño. Lo abre y enciende y enciende la radio dejando que la música persiga las palabras para ahogarlas en la lejanía de una voz.

      Luego sabe que marchará descalza por las orillas de un río hasta llegar a una casa de piedra. En la casa habrá un lar apagado y la memoria de otra mujer de ojos azules que ahuyentaban los lobos; habrá una silla para la hilandera y esperando que pasen las horas y otro papel y otra noche continúen la demorada madeja de su vida.