V
LAS DOS BUENAS HERMANAS
La Licencia y la Muerte son dos buenas muchachas, pródigas de sus besos y ricas en salud; su flanco siempre virgen y cubierto de hilachas, con la eterna labor que jamás dio a luz. Al poeta siniestro, enemigo del hogar, favorito del infierno, cortesano sin más, tumbas y lupanares le muestran tras su vallado un lecho que el remordimiento no frecuenta jamás. Y el ataúd y la alcoba con grandes blasfemias nos ofrecen alternando como buenas hermanas terribles placeres y horribles deleites. ¿Cuándo quieres enterrarme, Vicio de brazos inmundos? Muerte, su rival en atractivos, ¿cuándo vendrás a plantar tus negros cipreses sobre sus mirtos fétidos?