Poeta en el lato sentido del vocablo, Antonio Aliberti se relaciona con el mundo a través de la poesía. La propia, que emerge del cotidiano ejercicio de testimoniar la vida con palabras que no admiten sinónimos posibles, y también la de los otros.

Esta última generosidad la manifiesta en sus trabajos críticos y, muy especialmente, en sus traducciones. Un ejemplo "ejemplar" de esa capacidad de entrega literaria lo constituyen sus versiones de “La poesía argentina contemporánea” y de los poemas de Dino Campana. En una composición que dedica al poeta de Marradi, escribe Aliberti: "... si dudaron de su cordura/ fue porque vio más allá del ojo". Líneas que resumen la poética de quienes se atreven a enfrentar la realidad con la aparente fragilidad de la poesía.

Antonio Aliberti es un permanente explorador de una elocución poética enemiga de expresiones rígidas. Lo confirma el acápite de “Incierta vocación”: "Ser en la ausencia,/siempre en fuga:/en todas partes, /nunca". En un mundo borroso, la incertidumbre dibuja nítidamente el perfil de la realidad.

José Isaacson