La cita

No faltar a la cita:
tratar de no llegar tarde,
si fuera posible adelantarse.
Descubrirse
                   -por una vez-
fuera del espejo.
Sería como no esperar a nadie
y éste pudiera llegar
de un instante al otro:
y cómo saber qué aspecto traía,
si se marchó ofuscado
llevándose no mi imagen,
sino la de otro
   -confusa-;
y qué haría yo
para reparar el daño: él
andaría sin mí toda la vida
y yo me vería condenado siempre
a tirar de la cuerda su extravio,
murmullos de nadie
   atrás,
desesperados.