La cita
No faltar a la cita: tratar de no llegar tarde, si fuera posible adelantarse. Descubrirse -por una vez- fuera del espejo. Sería como no esperar a nadie y éste pudiera llegar de un instante al otro: y cómo saber qué aspecto traía, si se marchó ofuscado llevándose no mi imagen, sino la de otro -confusa-; y qué haría yo para reparar el daño: él andaría sin mí toda la vida y yo me vería condenado siempre a tirar de la cuerda su extravio, murmullos de nadie atrás, desesperados.