Los muertos
Quién sabe qué relación existe entre una muerte verdadera y las que sobreviven diariamente al orden y al caos, sus crestas como gallos de riña. Levantarse y seguir los ritos de los vivos no significa estar vivos: muertos se ven por las calles a montones, muertos que mueven sus brazos como valientes guerreros, en sus caras el signo de la última pregunta que nadie responderá. Muertos hay que vuelven cada tanto a buscar una mirada perdida sobre las caderas de una muchacha que pasa, como si fuera la vida que pasa (y debe serlo): porque los muertos reviven cuando desde lejos se oye la música con que suelen anunciarse las muchachas.