Los muertos

Quién sabe qué relación existe
entre una muerte verdadera
y las que sobreviven diariamente
al orden y al caos,
sus crestas como gallos de riña.

Levantarse y seguir los ritos de los vivos
no significa estar vivos:
muertos se ven por las calles a montones,
muertos que mueven sus brazos
como valientes guerreros,
en sus caras el signo de la última pregunta
       que nadie responderá.

Muertos hay que vuelven cada tanto
a buscar una mirada perdida
sobre las caderas de una muchacha que pasa,
como si fuera la vida que pasa
(y debe serlo):
porque los muertos reviven
cuando desde lejos se oye la música
con que suelen anunciarse las muchachas.