Peras
Había una rosca cubierta de azúcar, una mesa con el hule verde y una frutera de vidrio (por la loneta de las cortinas, el sol sacaba tornasolados color de ajenjo), y había peras. Recuerdo los cabos rotos y el punto negro que, en una de ellas, hace el gusano. Sé que las dos teníamos el pelo corto y unos vestidos almidonados. Después algo (quizás el viento) sonó allá afuera y mi madre dijo que acababan de pasar Los Reyes.