CIUDAD DE LOS AMANTES
entre las diagonales de su cuerpo mis pasos indecisos te buscaban, huyendo de esos túneles inmensos que engullen el metal de los atardeceres, y traspasan como agujeros negros la ciudad y sus sueños las espumas, aleteaban crepúsculos del último verano archipiélago en la arena de sus brazos, se presentaba octubre vestido de promesas, noviembre cobijaba el temblor de caderas aún frescas que ya diciembre helaba, y sus noches violetas derramaban esperas paseábamos las horas de ida y vuelta hacia aquellas afueras de ciudad, donde los arrabales tiñen con su cemento el humo engendrado de las fábricas, y motores impúdicos violan silencios de jóvenes amándose en parcelas sin dueño, ya ascienden por los muros buganvillas, colorean el aire presagian primaveras, presencian las ágiles piernas decididas de la mujer hacia una cita a ciegas, ¿y adónde estabas tú cuando el amor empuja desde el mar como un útero? allí, junto a la brasa de despierta luna, el cálido remanso de tus ojos, el agua de tus brazos regresando mi cuerpo hacia otros túneles de océanos de mares y desiertos, aquí, dentro de nuestros pechos que agolpaban las noches y los días destejiendo, para al fin encontrar la hebra de seda que el amor escondía en sus dominios