CIUDAD DEL GRITO

¡déjame recordar el silencio en tus profundidades!
F. Hölderlin
A Eduard Munch
las hondas de fuego
hienden el agua, el aire,
el grito contusiona,
agrieta el mundo

silencio huracanado,
dragones de ensombrecida
cola, que en el puente
aletean,
se desatan, aherrojan
en su boca encendida
un fantasma,
un espectro que huye,
que no desea oír
bramar la tierra

y mientras, la ciudad
ennegrecida de humo
camina sin remedio
cumpliendo irremisible
ese presagio,
un destino escindido
que aún,
no bien comprende